miércoles, 10 de marzo de 2010

TERREMOTO DEL ALMA















...Y SUS CONSECUENCIAS....


Se nos cayeron muros y casas completas. Muchas cosas materiales a las que les teníamos cariño desaparecieron ante nuestros ojos sin que nada pudiéramos hacer. Perdimos seres queridos y de un momento a otro nos sentimos solos y desamparados.
Tanta importancia que le damos a la tecnología y nos costó días poder llegar a comunicarnos con zonas cercanas y lejanas. Volvimos a usar el lápiz y muchos de nosotros nos recriminamos por no sabernos los números de teléfonos y por no tener batería para comunicarnos.
Todo quedó a oscuras, todo quedo en silencio, como una invitación a mirar a lo más profundo de nuestra alma. ¿Cuántos se dieron cuenta quienes eran los que amaban y descubrieron con sorpresa y tristeza que a lo mejor una relación estaba irremediablemente rota?

Claramente no todos contábamos con radios a pilas, velas y todo lo que se nos dice que debemos tener en caso de estas situaciones. Muchos edificios no tenían cargados los sistemas de luz de emergencia, como que pensábamos que nunca íbamos a tener que ocuparlos.
Tuvimos miedo, pena, rabia, nos sentimos frágiles, pequeños y vulnerables. Todo esto sólo nos lleva a concluir que en esos minutos fuimos más que nunca verdaderamente humanos. Sin muletas, sin ataduras, sin dependencias. Desde nosotros tenían y debían salir todas las soluciones. Poco de lo de afuera nos servía.
La oscuridad nos hacia mirar sombras, bosquejos, nos invitaba a escuchar latidos, ritmos respiratorios, abrazos... El glamour, las "fachas" y las ropas dejaron de importar. Perdimos pudores, nos volvimos simples, sensitivos, empáticos y cariñosos.
Volvió el día y comenzamos a ver hacia afuera, todo lo cercano aparecía ante nuestros ojos y lo lejano se nos hacia inalcanzable. Sabíamos poco, muy poco de lo que pasaba.
Evaluábamos la realidad de acuerdo a lo que nos pasó a nosotros, nos faltaba perspectiva. Había miedo, inseguridad, curiosidad. Ganas de movernos, ansiedad por hacerlo.
No saber por donde empezar inundaba nuestras cabezas. Los más ansiosos, empezaron de inmediato, los más calmados muy de a poco. Algo nos decía que lo que había pasado era grave.
La radio, hermoso medio, nunca paró. Lo poco que sabíamos era por ellos. Gente con temple y valentía que merece un premio por el coraje de dejar a los suyos por el mandato de servir a otros traspasando sus propios miedos. Mil gracias a todos ellos.
El terremoto, fue como un gran colador que mostró lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Comenzaba el desafió de recuperar la sabiduría de los que no saben nada. Apareció una crisis valórica que tendremos que revisar cuando ya estemos en pie.
Los chilenos tenemos que aprender mucho de la solidaridad, de esa que no tiene que ver con campañas, esa de todos los días. Nos falta respetarnos y tolerarnos más. Aceptar que en la empatía esta la verdadera solidaridad.
Entender que donar cosas no implica hacer un orden de la casa y sacar lo que no nos sirve. El que haya llegado a la cruz roja un solo zapato en vez del par, es francamente digno de análisis. Y hay que sumar el hecho de que en una campaña solamente no se muestra nuestra capacidad para dar, eso es de todos los días.
Aquí hubo saqueos con plata y sin plata. Ambos imperdonables y reflejo perfecto de todo lo anterior. Tal vez esto muestra nuestra falta de desarrollo espiritual y nuestro extremo apego a las cosas.
Se nos cayeron las máscaras y los muros, aparecieron nuestras lágrimas, muchas veces expresadas en cuatro paredes. Aparecieron seres de luz haciendo campañas, ollas comunes y gestos de solidaridad que sin duda generaron una sonrisa en el rostro de DIOS.

El terremoto del alma es el más lento de sanar. No nos sirve para ello, el dinero, la tecnología y tantas otras cosas de las cuales nos apoyamos. Todo nos sirve y nos ayuda pero tendremos que pararnos desde adentro para que lo que construyamos afuera sea de una solidez que el próximo remezón no sea capaz de botar.

Usemos el humor, la fe y los afectos, creo que con esto el camino se hará más fácil para todos.


Pilar Sordo

domingo, 7 de marzo de 2010

A TI HOMBRE TE DIGO...


















Desde mi condición de mujer
desde mi humanidad
en la sencillez y humildad
con el amor más grande del mundo
feliz día , ! hombres !
porque son merecedores de nuestro amor...
motor y motivo de nuestra pasión
compañeros, amigos, númenes

Complemento de la fémina
alimento y pálpito...
hombres que con su ternura
pasión y rectitud
llenan nuestra existencia
son fortaleza y refugio
dignos merecedores de una gran madre
una gran esposa, hermana o hija
para darle continuidad a la especie

Luchen por un cambio, luchen por nosotras
merece la pena que los niños del mundo
tengan futuro y familia
cuiden a sus mujeres
amen y serán amados...

Tengan el valor y sensatez
de reconocer la misión de la mujer
vivamos como Dios nos creó
hombre y mujer para amar
y sembrar juntos.


PARA ESO FUIMOS CREADOS!

Desconozco autoría

viernes, 5 de marzo de 2010

TSUNAMI DE AMOR














A CHILE Y AL MUNDO

Se esta destapando un nuevo Tsunami, uno que se está llevando la crítica, el pesimismo, los juicios, la búsqueda de las oportunidades personales.

Se está destapando un nuevo Tsunami…es una ola gigantesca de solidaridad, de amor, de esperanza.

Está sostenida por MILES de "agitadores" anónimos, de todas las edades, condiciones, y de todas las nacionalidades. Oraciones, meditaciones, acciones concretas, trabajo codo a codo,etc.

Dicen que es peligroso y contagioso, porque se puede extender a todo el planeta y nos puede arrasar por completo llevándose todas las estructuras añejas, de los siglos anteriores.

Dicen que hay muchos que están "soplando" un airecito suave que le llaman Espíritu.

Dicen que es un aire que viene desde lo alto, y que sale por boca de muchos cuando hablan bien del otro, cuando sonríen serenos, cuando abrazan tranquilos, cuando dan la mano directo. Cuando se las juegan y van a atender y a cuidar del otro.

Mejor me voy corriendo, a ver que me agarre de una vez por todas ese aventón, me zarandee completo, mate en mi los resabios de lo que ya no sirve.
Subirme a esa ola de una vez por todas, y mirar de lado a lado, tantos, tantos rostros, tantos corazones de esa nueva humanidad que va surgiendo, que esta latiendo.

Gracias Claudio Méndez.